domingo, 15 de octubre de 2017

Una visión sin ejecución es una alucinación.


Una vez definida nuestra historia de cambio, debemos pasar a la ejecución.

Pondremos el foco en lo esencial. Identificaremos lo importante y encauzaremos toda la energía posible solamente en ello.

No debemos confundir acciones con resultados u objetivos. Muchas veces llenamos nuestra agenda de actividades para no afrontar las cosas realmente importantes.

Dejad a un lado los proyectos que en este momento no toca abordar. Independientemente de que sean buenos o malos. No podemos perder esfuerzos y recursos en cosas ajenas a nuestra historia de campo "visionada".

Es también importante conocer la forma en la que distribuiremos nuestro tiempo, pues éste es finito.

Definamos la forma de medir el éxito. Es vital la evaluación de cada una de las fases de proceso para ver si estamos alcanzando nuestros objetivos intermedios y, en caso contrario poder corregir las desviaciones que se presenten.

Las falsas cimas. Cuando uno cree que está a punto de alcanzar la meta, pueden aparecer nuevos problemas que sugieren el fracaso de la aventura.
La respuesta es siempre continuar y aprender a relativizar las cosas.


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Recuerda, no olvides la importancia de permitirse pedir, como ya tratamos en otra entrada del blog.

No tenemos porqué saber de todo, podemos permitirnos errar, decir " esto no sé hacerlo ". Ello supone un ejercicio de gran valor a la hora de tener una buena autoestima.

Un coach puede acompañarte en el proceso.